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Bancos venezolanos y criptomonedas: la integración que ya alcanza al 80% del sistema financiero

Bancos venezolanos y criptomonedas: la integración que ya alcanza al 80% del sistema financiero

La integración de criptomonedas en Venezuela ya involucra al 80% de la banca nacional. Los venezolanos convierten bolívares a stablecoins como USDT en apenas tres segundos a través de interfaces de programación (API) conectadas al servicio de Pago Móvil, una operativa diaria que ha convertido al país en un tablero de pruebas para matrimonio entre las finanzas tradicionales y los activos digitales.

El andamiaje técnico que une bolívares con stablecoins

Dany Colmenares, representante de Crixto Venezuela, explica que la banca local ya está plenamente integrada con su plataforma. La tecnología permite que cualquier empresa actúe como cliente corporativo de un banco y ejecute transacciones con criptomonedas sin fricciones. «Hoy en día, la banca ya se encuentra integrada con nuestra plataforma», señaló Colmenares a CriptoNoticias, al detallar una hoja de ruta que se apoya en un denso entramado de cumplimiento normativo.

Ese andamiaje no nació de la improvisación. Se nutre de las recomendaciones del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI) y de normativas locales como la Providencia SCA-001-2025 y la Resolución 016-2025, que homologan los protocolos de inteligencia financiera y gestión de riesgos con estándares internacionales como los de Basilea y la Comisión Interamericana para el Control del Abuso de Drogas (CICAD).

Regulación a la medida de la presión internacional

La reciente Licencia General 57 de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) de Estados Unidos despejó el horizonte. Mientras la atención global se centraba en el regreso del crudo venezolano, otra riqueza empezó a fluir: la de una sociedad que por necesidad se ha convertido en una de las mayores adoptantes de criptoactivos del planeta. Neobancos, exchanges y firmas de bitcoin ya preparan su desembarco para integrarse con los bancos y fintech locales, aprovechando la infraestructura que silenciosamente se construyó durante los años de aislamiento.

A diferencia de lo ocurrido en Panamá, Colombia o Chile, donde el temor regulatorio llevó al cierre de cuentas a empresas del sector, en Venezuela se consolidó un puente de necesidad: la banca provee liquidez en bolívares y las tecnológicas manejan el activo digital y su custodia. Esa simbiosis es, para Jhon Montesinos, CEO de la Red de Entusiastas en Criptofinanzas (RECripto), el resultado de un proceso de supervivencia. «Con una moneda local que perdió su fuerza y una inflación, el venezolano se volvió ‘cripto-nativo’ por instinto de supervivencia», afirma.

La adopción de criptomonedas en Venezuela: entre la necesidad y la desconfianza

Montesinos sostiene que las criptomonedas se convirtieron en «el salvavidas para proteger los ahorros y poder comprar desde un café hasta un electrodoméstico». Pero esa adopción masiva tiene un matiz pragmático. Antonio Rusoniello, consultor de criptoactivos de la Universidad Católica Andrés Bello, advierte que el vínculo del venezolano con los activos digitales es profundamente estacional: «El venezolano se acuerda de las criptomonedas cuando hay un evento económico, cuando hace falta efectivo o falta liquidez; pero apenas se comienzan a solventar esos problemas, el uso de USDT comienza a bajar».

La cifra del 30% de empresarios venezolanos que ya usan criptomonedas, citada por el economista Aarón Olmos, refleja que el sector productivo no quiere quedarse atrás. Richard Ujueta, presidente de la Cámara Venezolana de Comercio Electrónico (Cavecom-e), es tajante: «Los bancos en Venezuela ya tienen que vender criptomonedas directamente. Se están quedando fuera del servicio y el flujo de capitales va hacia ese lado». El país ocupa el puesto 18 en adopción global según Chainalysis, una señal de que las instituciones financieras pierden una oportunidad de negocio histórica si no dan un paso más allá de ser un simple «pasillo» para el dinero.

Infraestructura frágil y el fantasma del caso PDVSA-Cripto

Sin embargo, el optimismo empresarial choca con un muro de silencio oficial. Fuentes del sector, que pidieron anonimato, confirmaron que la Superintendencia de Bancos (Sudeban) prohíbe cualquier anuncio público sobre avances como la integración de USDT directamente en la banca, un proyecto en el que trabaja Rodolfo Gasparri, uno de los arquitectos del sistema Pago Móvil. El hermetismo es una respuesta directa a la intervención de la SUNACRIP en 2023 y el caso PDVSA-Cripto, que paralizó cualquier discurso gubernamental sobre el ecosistema.

A ello se suma una realidad técnica que Montesinos describe sin rodeos: «Es difícil hablar de una economía 100% digital cuando la luz se va o el internet falla constantemente». La precariedad eléctrica y de conectividad sigue siendo el cuello de botella. No es casualidad que operadoras como Digitel ya estén probando estaciones satelitales de Starlink para mantener los servicios en zonas vulnerables. Para Montesinos, «reconstruir la confianza en cualquier sistema, sea del gobierno o privado, es una tarea monumental» tras años de cambios bruscos en las reglas de juego. El éxito de este modelo dependerá de que el «experimento de supervivencia» logre ofrecer, además de código, seguridad y estabilidad para la gente.

Con información de CriptoNoticias.

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