China aprueba el primer implante cerebral comercial y deja atrás a Neuralink
Un paciente que perdió la movilidad de la mano tras una lesión medular hace diez años volvió a moverla. El responsable no es Neuralink, la empresa de Elon Musk, sino Neuracle, una compañía china que acaba de obtener la aprobación para vender su implante cerebral NEO. Es la primera interfaz cerebro-ordenador (BCI) invasiva que recibe luz verde de un regulador nacional para uso comercial en el mundo.
El chip, del tamaño de una moneda, se colocó quirúrgicamente sobre la corteza sensoriomotora del paciente. Desde allí registra las señales eléctricas que las neuronas disparan cuando la persona imagina el movimiento. Esas señales viajan a un ordenador que las traduce en órdenes para un guante robótico, puenteando el nervio dañado.
El equipo de Neuracle, también conocida como Borui Kang Medical Technology, describió el procedimiento en un artículo publicado en Nature. La Administración Nacional de Productos Médicos de China había aprobado NEO en marzo, un paso que ningún competidor occidental ha conseguido todavía.
Neuralink, con más de 20 pacientes pero sin permiso de la FDA
Elon Musk celebró en 2024 el primer implante de su chip cerebral en un humano. A principios de 2026, Neuralink contaba con 21 pacientes inscritos en ensayos clínicos repartidos entre el estudio PRIME, CAN-PRIME en Canadá y pruebas de brazos robóticos o decodificación del habla para personas con ELA. También prepara Blindsight, un ensayo orientado a restaurar la visión estimulando la corteza visual.
Pero la compañía sigue sin la autorización de la FDA que le permitiría comercializar el tratamiento. Mientras Musk acumula datos de ensayo, China ya tiene producto en el mercado. La carrera regulatoria, por ahora, la gana Pekín.
Otros competidores en la carrera de las BCI
Las interfaces cerebro-ordenador no se limitan a la vía invasiva de Neuralink o Neuracle. La neurotecnología, un campo que analizamos con frecuencia en Ciencia y Tecnología, vive una aceleración sin precedentes con apuestas muy distintas:
- Synchron, respaldada por Jeff Bezos y Bill Gates, ha desarrollado Stentrode, un dispositivo que se introduce por la vena yugular hasta la corteza motora, evitando la cirugía craneal abierta. Su ensayo COMMAND completó inscripciones en 2023.
- Precision Neuroscience, fundada por un ex empleado de Neuralink, creó Layer 7, una película con 1.024 electrodos que se desliza sobre el cerebro sin penetrar el tejido. En 2025 recibió autorización de la FDA para usos temporales de hasta 30 días.
- Blackrock Neurotech lleva décadas implantando su Utah Array con fines de investigación.
- Paradromics prepara ensayos en Estados Unidos con Connexus, un implante centrado en restaurar el habla.
Otras firmas operan en territorios menos invasivos. La china BrainCo combina inteligencia artificial con electromiografía para una mano biónica que no requiere abrir el cráneo. Meta, por su parte, mostró en junio Brain2Qwerty, un sistema que traduce actividad cerebral en texto pensado para personas con ELA.
La estrategia china para dominar la neurotecnología
El avance de Neuracle no es casualidad. Las interfaces cerebro-ordenador aparecen entre las prioridades del último plan quinquenal del gobierno chino, junto a la computación cuántica, los robots impulsados por IA y la fusión nuclear. Según Reuters, varios expertos estiman que el país podría ver un uso generalizado de esta tecnología en solo tres a cinco años.
Si esas previsiones se cumplen, el mapa de poder en neurotecnología podría definirse antes de que Neuralink logre su primera aprobación comercial en Estados Unidos. El implante cerebral de Neuracle, con un paciente real y un permiso de venta, envía una señal inequívoca: la siguiente batalla tecnológica se libra dentro del cráneo.
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