Nuevo estudio revela un gen clave en la capacidad del ejercicio para reparar células dañadas

El gen Iditarod: clave para el rendimiento del ejercicio y la limpieza celular

José M. González
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Un equipo de investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad de Michigan y la Escuela de Medicina de la Universidad Wayne State ha identificado un gen en moscas de la fruta que juega un papel crucial en la capacidad del ejercicio para reparar células dañadas. Este gen, llamado Iditarod, está relacionado con la proteína humana irisin y tiene implicaciones en los beneficios del ejercicio y la adaptación al frío.

Condiciones climáticas adversas dificultan el ejercicio en la naturaleza

Con la llegada del invierno en el hemisferio norte, cada vez es más difícil para aquellos que eligen hacer ejercicio en las mañanas salir a ejercitarse debido al frío y la falta de luz solar. Sin embargo, un nuevo estudio publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) revela que existe una proteína clave en la capacidad del ejercicio para adaptarse a las condiciones climáticas adversas.

Descubriendo el gen Iditarod en las moscas de la fruta

El equipo de investigadores descubrió el gen Iditarod en moscas de la fruta mientras estudiaba el metabolismo y el efecto del estrés en el cuerpo. Llamaron a este gen Iditarod en honor a la famosa carrera de trineos de perros en Alaska.

Vinculando la autofagia con el gen Iditarod

El estudio se centró en la relación entre la autofagia, un proceso fisiológico en el cual las células dañadas son eliminadas del cuerpo, y el gen Iditarod. Al manipular el material genético de las moscas, los investigadores lograron demostrar la conexión entre la autofagia y el gen Iditarod.

Conexión con los beneficios del ejercicio en humanos

Los investigadores también encontraron un gen similar, llamado FNDC5, en el genoma humano. Este gen es precursor de la proteína irisin, la cual se ha demostrado que desempeña un papel importante en la producción de beneficios musculoesqueléticos del ejercicio y la adaptación al frío en mamíferos.

El estudio revela que el gen Iditarod está presente tanto en invertebrados como en mamíferos, lo que sugiere su importancia evolutiva y su función crucial en la reparación del daño muscular durante el ejercicio intenso.

El líder del estudio, Jun Hee Lee, explica que el ejercicio ayuda a limpiar el entorno celular a través de la autofagia. Durante el ejercicio intenso, se produce daño en los músculos y algunas mitocondrias pueden dejar de funcionar correctamente. En respuesta, la autofagia se activa para eliminar las organelas dañadas o los subproductos tóxicos. El gen Iditarod parece desempeñar un papel importante en este proceso.

Este nuevo estudio destaca la importancia de entender los mecanismos moleculares detrás de los beneficios del ejercicio y su adaptación al entorno. Los resultados podrían tener implicaciones tanto en la mejora del rendimiento deportivo como en el desarrollo de terapias para el tratamiento de enfermedades musculares y trastornos relacionados con el metabolismo.

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