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Inteligencia Artificial

Alibaba presenta Qwen 3.8-Max, su nuevo modelo de IA con 2,4 billones de parámetros

Alibaba presenta Qwen 3.8-Max, su nuevo modelo de IA con 2,4 billones de parámetros

Alibaba lanzó el pasado 2 de agosto de 2026 el modelo Qwen 3.8-Max, un sistema de inteligencia artificial con 2,4 billones de parámetros que compite directamente con GPT-5 de OpenAI y Claude Fable 5 de Anthropic. El anuncio llegó acompañado por primera vez de una tabla de benchmarks independientes, una decisión que marca un cambio en la estrategia de transparencia de la compañía china.

Qwen 3.8-Max: un modelo multimodal con arquitectura Mixture-of-Experts

El nuevo modelo estrella de la familia Qwen utiliza una arquitectura Mixture-of-Experts. Procesa texto, imágenes y vídeo, y ya está disponible a través de la API de Alibaba Cloud Model Studio y en QwenWork. Su integración resulta inmediata para equipos que trabajen con la interfaz de OpenAI o con DashScope, el estándar propio de Alibaba. En la práctica, migrar proyectos existentes es tan sencillo como modificar la URL base y el identificador del modelo.

La semana siguiente al lanzamiento, alrededor del 9 o 10 de agosto de 2026, Alibaba publicará los pesos abiertos en Hugging Face y GitHub. Destaca especialmente Qwen 3.8-27B, una versión densa de 27.000 millones de parámetros que cabe en dos o tres GPUs de consumo. Este modelo permitirá a desarrolladores ejecutarlo localmente y afinarlo para casos de uso específicos sin depender de la nube.

La versión completa de 2,4 billones de parámetros es un artefacto de centro de datos multi-nodo. Alibaba no ha detallado cuántos parámetros activa por inferencia. En los modelos Mixture-of-Experts recientes esa cifra suele oscilar entre el 3 % y el 5 % del total. Si Qwen 3.8-Max sigue ese patrón, el coste de servir el modelo sería manejable. Si resulta más denso, la factura de inferencia podría superar a la de sus rivales occidentales.

Las sanciones de chips estadounidenses y el argumento chino

Estados Unidos empezó a restringir la exportación de chips a China en octubre de 2022. Bloqueó primero las GPU H100 de NVIDIA, luego el H800 —diseñado precisamente para esquivar esas reglas— y, entre 2025 y 2026, cerró casi por completo el acceso a los procesadores gráficos de alto rendimiento fabricados en suelo estadounidense. La teoría era sencilla: sin los mejores chips, los laboratorios chinos no podrían entrenar modelos a la altura de OpenAI o Anthropic.

Qwen 3.8-Max es la evidencia empírica más contundente hasta ahora de que esa premisa falla. Alibaba, DeepSeek y Moonshot AI han conseguido resultados comparables a los modelos frontera occidentales con dos estrategias: optimizar la eficiencia del entrenamiento (hacer más con menos) y desarrollar chips propios, como el Ascend 910C de Huawei o los de Biren Technology.

En 2024 los modelos chinos iban un escalón por detrás. En 2025 DeepSeek R1 igualó a GPT-4 en razonamiento con una fracción del cómputo. En 2026 Qwen 3.8-Max y Kimi K3 ya se miden de tú a tú con los productos más avanzados. Mientras Washington ajustaba sanciones, el capital chino siguió fluyendo: DeepSeek cerró una ronda de 7.400 millones de dólares en junio de 2026. En julio, la propia Casa Blanca admitía su preocupación por el avance de los modelos de peso abierto chinos.

La publicación de benchmarks completos en el lanzamiento de Qwen 3.8-Max también tiene lectura política. Alibaba ha dejado de limitarse a la retórica del “solo por detrás de Fable 5” que usó en avances previos. Presentar datos comparables y someterse al escrutinio independiente refleja un proceso interno más maduro y la intención de competir en el mismo terreno que los laboratorios estadounidenses.

Mientras el debate político en Estados Unidos todavía opera como si las restricciones fueran a alcanzar su objetivo declarado, los hechos de 2025 y 2026 sugieren lo contrario. La consecuencia más visible no ha sido frenar a la inteligencia artificial china, sino acelerar el desarrollo de capacidades de semiconductores fuera del ecosistema estadounidense.

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